La primera parada, el Besós, el tren reventado de gente y nadie baja ni sube, 5 minutos sin apenas movimiento por el andén, de golpe los dos últimos vagones se vacían y empiezan a pregonar la noticia: “un tío se ha tirado a las vías y está debajo del tren… hasta q no venga el juez no lo mueven ”. Vera me encuentra en medio del gentío, informa y guía hasta el Tram; ya al otro lado de la estación, descubre el cuerpo inmóvil entre los raíles. Decidimos marcharnos, así tampoco tengo más detalles sobre la escena.Lo depravado del contexto, mucha gente intentando encontrar al hombre debajo del tren para saciar su sed de reporteros callejeros, alterar a las masas y generar leyendas sobre los posibles motivos por los cuales aquel “individuo” se encontraba en esa situación.
Y no dejo de pensar en él, demasiada gente perdida, demasiada gente que se encuentra sola, tener que llegar a descubrir que somos dependientes del resto con un mal recuerdo, y surgirme la inspiración porqué mañana debo olvidarme de ello.
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